¡A tu épica le faltan elfos!: Subgéneros de la Fantasía.

Hace un par de días, discutíamos con los miembros de Ohtaríma, sobre qué hacía que un libro perteneciera a tal o cual subgénero de la fantasía, y, luego de arrancarnos el cuero cabelludo en una acalorada discusión, llegamos a punto muerto.

No, no es cierto.

Hemos elaborado un pequeño listado sobre los subgéneros más comunes de la fantasía, aunque claro, las proporciones son convenidas y las fronteras son borrosas (como diría Geralt), por lo que si tienes que hacer un trabajo tipo documentación para un doctorado en artes oscuras ñoñas, por favor, no nos tomes de referencia.

La Fantasía

Han corrido ríos de tinta (y sangre) sobre lo que es la fantasía, y generalmente, en un ambiente hispanoamericano, nos acotamos al fantasy anglosajón. Sin intenciones de ahondar más en el asunto, determinaremos que por fantasía entendemos:

a) una técnica narrativa para-lógica,

b) que desvirtúa lo comúnmente considerado como real y normal.

Con para-lógica nos referimos a que  a) la lógica del mundo narrado tiene una coherencia interna que ha de ser entendida en sus mismos términos (alegando el pacto de verosimilitud) y que estos términos b) nacen de una deformación o modificación de las leyes naturales del mundo real (real y normal)

¿Muy complicado? entonces digamos que: magia.

Es necesario advertir, para los más puristas y encasillados, que cuando se trata de sagas o series de libros, estos a veces se mueven de una categoría a otra, a medida que su argumento evoluciona.

Portada de Aprendiz de Asesino, por Marc Simonetti.
Portada de Aprendiz de Asesino, por Marc Simonetti.

Fantasía épica

Es el tipo de fantasía que a todos se les viene a la cabeza cuando dicen fantasía: elfos, dragones y enanos hacheros. Pero lo que define a la fantasía épica no es la configuración de sus razas o la cantidad de hachas que porten sus enanos, es más bien el tamaño del conflicto y las proporciones de la trama que están involucradas.

Hablamos de épica cuando el mundo (o el mundo del prota) corre peligro, ya sea por una guerra (casi siempre hay guerra), una amenaza sobrenatural (y casi siempre hay), o una forma de pensamiento que prima sobre otra (sea el bien y el mal, el orden y el caos, la responsabilidad vs la desidia)

En cuanto a fantasía épica, podemos encontrar a J.R.R. Tolkien (LOTR), a Robin Hobb (Farseer trilogy), a Sanderson (Mistborn, Stormlight Archive), a Erikson (Malaz: Book of the fallen) y, en etapas finales, a George R. R. Martin (ASOFAI). No necesariamente hablamos de bien y mal, elfos y dragones, enanos hacheros y anillos de poder: es una cosa de escala.

Portada de Oathbringer, por Michael Whelan.
Portada de Oathbringer, por Michael Whelan.

Baja fantasía/Grimdark

La Baja fantasía o Grimdark puede partir de una base similar a la de la épica, solo que el tono, el carácter de los personajes o incluso el ambiente en el mundo tiene un toque más oscuro y cínico. Digamos, tal vez más realista (o apelando al lado más bajo de la humanidad). Este tipo de fantasía se caracteriza por tener antihéroes o campeones venidos a menos, reyes con moralidades dudosas, asesinos entrenados y muchos kilos de gore.

El Grimdark suele ser violento y duro, y llevar aparejada una filosofía pesimista sobre el género humano. Entre los ejemplos pillamos a Joe Abercrombie (First law, Shattered Sea), a Andrzej Sapkowski (Saga Geralt de Rivia, aunque algunos dirán que no), a Mark Lawrence (The Broken Empire) y, nuevamente a George R. R. Martin.

Portada de Bautismo de Fuego, por Victor Manuel Leza.
Portada de Bautismo de Fuego, por Victor Manuel Leza.

Fantasía Oscura/Horror

Por definición, la literatura de horror ya es fantasía, al tratarse este último de una emoción nacida de lo sobrenatural. Así, la Fantasía Oscura puede estar situada en un mundo primario (es decir, escrito desde cero) o en uno secundario (una realidad alterna a la nuestra), en donde lo que prima es la oscuridad en la existencia (usualmente miserable) de la vida humana.

La fantasía oscura muchas veces se solapa con el horror cósmico y con el terror (digamos, de asesinos slashers), pasando por los pactos demoniacos, las apariciones fantasmales y los viajes a dimensiones donde habitan dioses a los que tu simple existencia les importa tanto como a ti te importó el fin de Doble Tentación. Hay dark fantasy nacida del horror y nacida del fantasy como tal.

Entre los exponentes del género tenemos a H. P. Lovecraft (casi todo de él), Stephen King (It, The Dark Tower) Michael Moorcock (Elric), Neil Gaiman (The Sandman, algunos cuentos) y Clive Barker (Weaveworld, y por supuesto, sus cuentos.)

Portada de Weaveworld, por Richard A. Kirk.
Portada de Weaveworld, por Richard A. Kirk.

Fantasía Heroica/ Espada y Brujería.

Es un subgénero nacido en las cotas más altas del pulp estadounidense. Entre sus orígenes encontramos a héroes musculosos y peludos con grandes armas luchando contra aberraciones propias del horror, en un mundo primitivo con reminiscencias a una antigüedad mística. Generalmente la magia es una aberración y todo se resuelve a golpes. Los héroes son más antihéroes que otra cosa y por lo general las historias se tratan sobre ellos y sus viajes por el mundo, más que sobre el mundo en sí.

Robert E. Howard es uno de los tropemaker con Conan el Bárbaro, también encontramos a Edgar Rice Burroughs (Jon Carter) y nuevamente a Moorcock.

Portada para The Sailor on the Seas of Fate, por Michael Whelan.
Portada para The Sailor on the Seas of Fate, por Michael Whelan.

Fantasía Urbana.

La fantasía urbana nace de la contemporaneidad, normalmente se ubica en medio de grandes urbes o de un ambiente civilizado y de alguna manera, conocido para el lector. Este tipo de fantasía mezcla la vida actual con elementos fantásticos y normalmente tiene aparejada la noción de un mundo oculto, más allá de la normalidad.

Aquí la magia puede convivir con la tecnología, los elfos llevar celulares y los enanos usar hachas de fibra de vidrio. Puede haber escuelas de magia para chicos superdotados o cazadores de demonios en medio de las calles repletas de basura.

Entre los autores podemos encontrar a J. K. Rowling (Harry Potter, algunos quizá dirán que no), Neil Gaiman (American Gods), José Antonio Cotrina (La Canción Secreta del Mundo) y a Jim Butcher (The Dresden files) Además, abundan los autores de tipo Young Adult.

Portada de La Canción Secreta del Mundo de José Antonio Cotrina.
Portada de La Canción Secreta del Mundo de José Antonio Cotrina.

Fantasía Histórica

Bueno, no hay mucho que decir de esta; es una fantasía que tiene sus raíces firmemente asentadas en la historia. Así, puedes remontarte a una España en plena edad de oro con sables mágicos, o a un imperio bantú con cambiaformas.

Ejemplos; Marion Zimmer Bradley (The Mists of Avalon), Susanna Clarke (Jonathan Strange & Mr Norrell), Anne Rice (Sí, vampiros) y Orson Scott Card (Albin Maker).

Portada de Jonathan Strange and Mister Norrell.
Portada de Jonathan Strange and Mister Norrell.

Conclusión

Creemos que estos son los subgéneros más comunes de la fantasía, aunque porsupuesto, esta no fue una lista extensiva.

¿Cuál es tu subgénero favorito?

¿Cuál agregarías a esta lista?

¿Te ha gustado el artículo?

Dejanos tu opinión en comentarios.

¡Saludos!

4 comments

  1. No es mala la descripción que presentan, pero me gusta mas como lo presentaron en su momento la difunta “Fantasía Austral”, explicando los mismos puntos y, otros mas, de una forma mas convincente. Aun así disfrute el interés de leer los subgéneros y la visión que tienen de estos. Saludos.

    1. Bueno, los subgéneros existen, no tratamos de convencer a nadie de ello, no sé a qué te refieres con “una forma más convincente”.
      Por lo demás, no tenemos ninguna relación con Fantasía Austral aunque al igual que muchos de sus seguidores lamentamos su desaparición.
      Muchas gracias por darnos tu opinión y, también aceptamos sugerencias para poner temas sobre la mesa.

      ¡Un saludo!

  2. Se agrupan en este apartado los relatos que produjeron el cambio definitivo a lo que hoy se denomina Entre las decadas de 1930 y 1970 , con una interrupcion editorial en torno a la Segunda Guerra Mundial se escriben las primeras novelas que se identifican claramente con la fantasia epica. Son clasicos y

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